Una de las disciplinas que todo fotógrafo desea probar cuando adquiere cierta pericia en el manejo de su cámara, es la fotografía macro. Ya sabes, esa fotografía que consiste en lograr una magnificación de la imagen de al menos 1:1 y hasta 1:10, es decir que el sujeto aparezca en el sensor al menos de igual tamaño o superior a su tamaño real.

Para poder lograr esto, lamentablemente no lo conseguiremos con cualquier objetivo, puesto que tienen una distancia mínima de enfoque que hace que no podamos acercarnos lo suficiente y por tanto, que no logremos esa magnificación buscada.

Sin embargo, hay otras alternativas a la compra de un objetivo macro que te ofrecerán buenos resultados y con un desembolso económico mucho menor. Las alternativas más comunes son los tubos de extensión, las lentes de aproximación, los multiplicadores y, como veremos aquí, la mas económica de todas usando anillos de inversión para invertir nuestros objetivos.

Anillos de Inversión

Como sugiere su nombre, los anillos de inversión son anillos que nos permiten montar en la cámara objetivos invirtiéndolos, es decir dándoles la vuelta, quedando la montura del objetivo en el frontal y acoplándolos a la cámara por su parte frontal mediante la rosca de filtro interponiendo un anillo inversor.

Se monta el anillo de inversión en la cámara donde normalmente montamos el objetivo; a continuación enroscamos el frontal del objetivo por su rosca para filtros al anillo (donde ponemos los filtros delante del objetivo), haciendo que la parte posterior del objetivo (donde normalmente se monta a la cámara) quede como parte frontal.

Lo que perseguimos con la inversión del objetivo es obtener la magnificación buscada. En el diagrama de la derecha donde aparece invertido el objetivo, logramos acercarnos más al sujeto y por consiguiente obtenemos mayor magnificación al proyectar la imagen en el sensor.   camara-slr-inversionEl anillo de inversión no es más que un accesorio en forma de anillo que en un lado tiene una rosca de igual diámetro que los filtros de nuestro objetivo y por el otro la montura compatible con nuestra cámara.

Los objetivos con distancias focales cortas permitirán distancias de enfoque más próximas y consecuentemente mayor aumento. Recomiendo invertir objetivos con longitudes focales entre 28 y 50 mm para obtener los mejores resultados.

Una desventaja de los anillos de inversión es que proporcionan un rango de distancias de enfoque extremadamente pequeño. Otras potenciales complicaciones son la pérdida de control del diafragma y del enfoque automático.

Antes de adquirir un anillo de inversión, asegúrate de que coincidan el tipo de tu montura en la cámara con la del anillo y que el diámetro de la rosca de filtros del objetivo también coincida con el del anillo. Los anillos de inversión con diámetros para filtros de 46, 48, 49, 52 y 55 mm son los más frecuentes. Se trata de un accesorio francamente económico que puedes conseguir por aproximadamente, 10 – 15 Euros.

Un importante inconveniente es que si el objetivo que estás empleando no es manual, es decir que no dispone de anillo de diafragmas, siempre estarás obligado a trabajar con la la máxima abertura del objetivo, con la consiguiente poca profundidad de campo asociada. Para evitar esta limitación, es recomendable utilizar objetivos manuales que presentan un anillo de diafragma que nos permitirá ajustarlo manualmente. Puedes encontrar objetivos antiguos manuales a precios económicos.

Montar un objetivo invertido sobre otro objetivo

Para realizar fotografía macro, otra alternativa es combinar un teleobjetivo con un segundo objetivo invertido. El teleobjetivo se monta en la cámara de la manera habitual y a continuación se enrosca el anillo inversor en su extremo y, por último, se enrosca el objetivo invertido al anillo. El objetivo invertido actúa como si fuese una lente de aproximación acoplada al teleobjetivo.

Si usamos un objetivo de 50 mm de focal fija, equivaldría a una lente de aproximación de unas 20 dioptrías. Objetivos con menor focal proporcionarían todavía una mayor magnificación.

La magnificación total dependerá de la focal del objetivo invertido y además de la focal del teleobjetivo utilizado como objetivo principal. A mayor focal del teleobjetivo, se logrará mayor magnificación.

En este caso, aunque el objetivo invertido mantenga el diafragma a su máxima abertura, siempre lo podemos compensar ajustando el diafragma teleobjetivo.

Recomendaciones para fotografía macro con objetivos invertidos

El objetivo invertido deja expuesta su óptica posterior sin ninguna protección. Una solución consiste en acoplar un tubo de extensión es su extremo a modo de parasol alejando su lente del exterior y disminuyendo el riesgo de arañazos o golpes directos. Para protegerlo durante el trasporte, también recomiendo ponerle una tapa de objetivo que acople a la montura.

Los objetivos invertidos obligan a acercarse mucho al sujeto a fotografiar, y con ello la profundidad de campo se reduce drásticamente. Para paliarlo trata de trabajar con aberturas de diafragma reducidas subiendo el f/ lo que te permitan las circunstancias.

La iluminación es un factor muy importante en fotografía macro y en especial cuando usamos objetivos invertidos. Es recomendable utilizar flashes externos que puedas disparar desde posiciones laterales y trata de difuminar su luz para que las sombras no resulten demasiado duras y artificiales mediante difusores y/o rebotando la luz.

Como la magnificación suele ser muy grande, es imprescindible que evites movimientos de la cámara y del sujeto a fotografiar, utilizando trípode, disparador remoto y siempre que sea posible, realiza las fotografías en interior donde puedas controlar el entorno.

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