En la era de la fotografía digital la medición del color en todo el proceso fotográfico es fundamental para asegurar una coherencia de color entre los diferentes dispositivos. Solo así podemos garantizar que nuestra cámara, el escáner, el monitor con el que ajustamos nuestras fotos, el proyector, la impresora, etc.. den la misma apariencia de color, y el mismo resultado al reproducir nuestras fotos en otros monitores.

El monitor del ordenador es una de las piezas fundamentales a la hora de procesar nuestro trabajo fotográfico. Ya sea para visualizar, editar y hasta compartir nuestras fotografías, el paso por un ordenador es casi obligatorio. Por ello en este artículo nos centraremos en el calibrado del monitor, y para ello debemos configurarlo y ajustarlo correctamente para obtener los mejores resultados.

En más de una ocasión os habréis encontrado que después de editar una fotografía, cuando la visualizamos en el monitor de otro ordenador, tableta, etc. o después de haber encargado su impresión, los resultados que observamos no se parecen a los que habíamos logrado en nuestro monitor durante el ajuste. El monitor es uno de los componentes del proceso más inestables y es uno de los principales responsables en la falta de coherencia en nuestra cadena de color. Por ello deberemos ajustarlo periódicamente con un intervalo de tiempo que dependerá de la calidad y estabilidad de nuestro monitor.

Cuando realizamos un calibrado del monitor, estamos llevando a cabo dos procesos:

  1. El calibrado de nuestra pantalla que se realiza ajustando los mandos de nuestro monitor. Con ello realizaremos los ajustes de:
    • La luminancia de blanco
    • El tono del negro
    • El blanco (temperatura de color)
    • Ajuste de la Gamma
  2. El proceso de caracterización o perfilado, que es generar un perfil de salida que nos ayude a percibir los colores de una forma próxima a la realidad. Para esta fase necesitamos de un colorímetro que realice mediciones espectrales sobre la superficie de nuestra pantalla, y un software que genere el perfil de color ICC.

Factores que influyen en la calibración del monitor

  • La cantidad y tipo de luz del ambiente en nuestro entorno de trabajo.
  • La calidad y el tipo de monitor que estemos utilizando (CRT, LCD, LED).
  • El tiempo que el monitor está encendido.
  • La vejez del monitor.

Tanto el monitor como su calibración, son aspectos básicos pero fundamentales para que podamos lograr que nuestras fotografías sean visualizadas del mismo modo en dos monitores diferentes.

Métodos para calibrar nuestro monitor

Para lograr los mejores resultados posibles es indispensable tener el monitor calibrado, no hay alternativa.

Lo podemos hacer de tres maneras:

  1. La primera y más precisa es usando un hardware de calibración o colorímetro con su software asociado. Con este método obtendremos los mejores resultados y tendremos más control sobre el proceso, sin embargo requiere de una inversión para adquirir el calibrador y el software. Con este software podemos introducir los valores de luminancia, punto blanco, brillo, contraste, etc. y este se encargará de realizar todos los ajustes en el monitor y en el ordenador, generando un perfil del monitor que se cargará cada vez que arranquemos el ordenador. Algunos de los colorímetros más utilizados son: Spyder 3 ó 4 de Data Color, Xrite i1 Display Pro o Color Munky.
  2. Otro método es usando software especializado para calibrar monitores, como puede ser Apple ColorSync, Adobe gamma (incluido en Adobe Photoshop), o las aplicaciones gratuitas CalibrizeQuickGamma, o Display Tuner. Este método es más simple e incluso puede generarse un perfil básico de tu monitor.
  3. El tercer método es a ojo. Para realizar el ajuste necesitaras una buena percepción frente al monitor y por ello es el más subjetivo de los tres métodos. Consiste en utilizar imágenes como patrones e ir realizando los ajustes necesarios en la configuración del monitor para que dichas imágenes se vean correctamente.

Preparación para calibrar el monitor

Ahora que ya conocemos las diferentes alternativas para la calibración de nuestro monitor, comenzaremos a realizar una serie de sencillas pruebas para preparar nuestra pantalla correctamente antes de proceder a su calibración:

  • Identifica y ajusta el monitor a su resolución nativa: La resolución y la frecuencia de refresco en la que el fabricante nos garantiza los resultados óptimos. Como ejemplo: resolución 1440 x 900 y frecuencia de refresco 75 Hz. Dicha configuración podremos encontrarla en las propiedades de pantalla del sistema operativo que estemos utilizando.
  • Ajusta la profundidad de color máxima: Desde el menú de propiedades del dispositivo, selecciona “color verdadero 32 bits”. Si estás en modo color 16 bits, no tendrás suficiente profundidad de color para su ajuste.
  • Asegúrate de configurar la temperatura de color del monitor a 6500k. Para ajustarla, busca en el menú de configuración del propio monitor, las configuraciones de color. Encontrarás varias opciones según el tipo, modelo y marca, como sRGB, 9300k, 7500k, 6500k, 5400k, User color, etc. pero todos ellos te ofrecen la posibilidad de hacerlo.
  • Espera entre 20 y 30 minutos después de encender tu monitor para realizar el calibrado. Así el monitor estará caliente y habrá alcanzado sus valores de trabajo.
  • Evita cualquier fuente de luz externa que pueda ocasionar reflejos sobre la pantalla. Como hemos comentado anteriormente, los colores claros del fondo de la pantalla, la luz exterior que impacta directamente sobre el monitor y hasta la luz ambiente de nuestro entorno de trabajo, confunden nuestra percepción del color.

Calibrar el monitor a ojo

Para el ajuste a ojo, debes usar los botones de ajuste del propio monitor, que suelen estar según modelos en algún lugar del marco. que te permiten ajustar cosas como brillo y contraste. Para tener una imagen guía que te oriente si el brillo y el contraste está bien, puedes usar esta imagen en línea: Photo Friday Monitor Calibration Tool, donde puedes observar una serie de gradaciones con diferentes tonos de negro, blanco y gris, y cuyo objetivo es asegurarse de que los tonos más próximos al negro verdadero sean distinguibles de este; mientras que, al mismo tiempo, los que sean un poco más oscuros que el blanco, también sean distinguibles del blanco verdadero.

Para este ajuste es recomendable que disminuyas la intensidad de las luces en la habitación donde te encuentras, y comiences a ajustar el brillo y contraste de tu monitor mientras ves su efecto sobre el gráfico.

Para ajustar el contraste, debes ser capaz de ver toda la escala de grises de la parte superior del gráfico, diferenciando cada uno de los niveles de manera que todos los niveles deben poder diferenciarlos entre si. En un monitor mal calibrado, no podremos percibir diferencia alguna tanto entre los primeros valores de la escala, como tampoco en los últimos.

Para el ajuste del blanco y del negro, debes ser capaz de ver todas las formas dentro de la zona A y de la zona Z. El negro verdadero debe verse completamente negro y no gris, y lo mismo para el blanco.

Por supuesto, este método tiene la desventaja que depende bastante del ojo que tengas, y por ello no es el más preciso.

Ajuste mediante software

Es muy probable que el software de tu tarjeta gráfica te permita ajustar el brillo, contraste, la gamma y los colores de tu monitor. Otra alternativa es usar el asistente para calibrado de color que incorpora Windows.

Sin embargo, existen otras herramientas gratuitas que pueden ayudar a calibrar el monitor de manera rápida, sencilla, y eficiente:

Calibrize funciona con Windows desde XP a 8.1, y te permite calibrar, en solo dos pasos, el brillo y colores de tu monitor. Además en un tercer paso, guarda el perfil para que se cargue con el sistema operativo en cada reinicio.

QuickGamma es software libre para uso personal y solo está disponible para Windows. Es algo más avanzado y complejo y permite ajustar los valores de color e iluminación de tu monitor, o de varios monitores, y establecer perfiles diferentes para cada uno. Es muy útil para conseguir que el monitor quede ajustado a Gamma 2,2 que es el estándar para Windows.

Tanto Calibrize como QuickGamma te dejan ajustar la gamma de tu monitor y calibrar manualmente los valores de rojo, verde, y azul, utilizando dos muestras del color y pidiendo al usuario que lo ajuste de manera que se vean con la misma intensidad.

No deja de ser un método subjetivo pero es más preciso que el anterior.

Calibración mediante colorímetro y software asociado

El software asociado al colorímetro que seleccionemos, nos ira guiando en los pasos a seguir para realizar la calibración del monitor y a continuación lanzará el proceso de perfilado, generando el perfil ICC de nuestro monitor.

Mis recomendaciones para calibrar el monitor son:

  • Siempre selecciona la Gamma 2,2
  • Selecciona la temperatura de color de 6.500K
  • Desactiva, si es que lo tiene el monitor, el control automático de brillo

Ten en cuenta que el ajuste del contraste, se usa para fijar el nivel del negro en tu monitor.

El ajuste del brillo se usa para que el brillo de la imagen en el monitor se acerque al que obtendremos en su impresión.

El proceso suele ser el siguiente:

  • Máximo brillo del monitor o punto blanco;
  • Contraste;
  • Gamma;
  • Temperatura de color (en Grados Kelvin);
  • Y menor luminosidad posible del monitor o punto negro.

Ahora se procede al proceso de perfilado con el que se creará el perfil ICC del monitor. Durante este proceso el software ira generando diferentes patrones de color que ira midiendo, y al finalizar el proceso, basándose en toda esta información obtenida, generara el fichero de perfilado ICC del monitor.

Dos colorímetros que considero recomendables son el i1Display Pro de X-Rite o el Spyder4Elite de Datacolor, que tienen un precio de unos 200 € impuestos incluidos.

Otras recomendaciones

  1. Calibra tu monitor entre 80 y 100 Cd/m² si quieres preparar las imágenes para imprimirlas y calibrarlo a 120/140 Cd/m² si editas las imágenes sobre todo para la web.
  2. Utilizar fondos negros o de grises neutros evitará que pierdas percepción en la foto en su conjunto porque el ojo no reacciona de igual manera ante los fondos claros que ante los oscuros al visualizar las fotografías. Recomiendo usar un fondo gris neutro (RGB: 128, 128, 128).
  3. Evita que la luz impacte directamente sobre la pantalla para que no se vean afectados los resultados de la calibración.
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