Los fuegos artificiales evocan emociones no solo por su belleza y espectacularidad, sino porque se utilizan para celebrar fechas especiales como son las fiestas veraniegas en los pueblos, y las Fallas de Valencia íntimamente ligadas al fuego, a las “mascletas” y a los castillos de fuegos artificiales.

Fotografiar fuegos artificiales, no es sencillo y requiere su técnica. El fotografiarlos produce cierta excitación, quizás porque son una secuencia muy rápida de luces que requieren exposiciones no usuales. Por eso el fotografiar fuegos artificiales es tan interesante.

Para ayudar a quienes no tengan esta experiencia, daré unos cuantos consejos y dejo estos ejemplos.

1. Quita los filtros

Hay que quitar de los objetivos los filtros UV y Polarizadores antes de que se inicien los fuegos artificiales. Puedes perder varios minutos de fuegos si nos los has quitado.

2. Elije tu posición y el encuadre

Trata de situarte en una buena posición. Toma como referencia el viento y procura que el humo desaparezca de la escena lo antes posible, para conseguir fotos limpias. Además de los fuegos, aparecerá el entorno, por lo que debes elegir el ángulo desde el que tengas el mayor campo de visión posible y se creativo componiendo con monumentos, edificios iluminados, reflejos en el agua…

Hay una tendencia generalizada a estar demasiado cerca de la zona de pirotecnia, y se producen tumultos nada aconsejables para tu equipo y para conseguir buenas fotos. Busca un sitio algo más alejado donde puedas trabajar de forma confortable y huye de las aglomeraciones.

El encuadre es fundamental para obtener buenos resultados y requiere que te tomes el tiempo necesario para elegirlo. Plantéate si deseas sacar una visión amplia, con los fuegos artificiales como un centro de interés de la foto, o si el entorno no es interesante y prefieres componer únicamente con los fuegos artificiales.

Si has optado por una vista alejada del entorno, recuerda mantener el horizonte recto.

Piensa si encuadraras en horizontal o en vertical, aunque si decides una visión amplia, probablemente te interese hacer las fotos en horizontal. Si vas a centrarte en los fuegos en sí, pueden servirte los dos.

3. El trípode es imprescindible

La fotos de fuegos artificiales requieren elevados tiempos de exposición, que hacen imprescindible el uso del trípode para evitar que las fotografías te salgan movidas.

Fija trípode y cámara antes de que empiecen y realiza algunas pruebas para ir eligiendo los valores de obturación, abertura y sensibilidad adecuados.

Recuerda el encuadre elegido: Una buena práctica es fijar un encuadre con el trípode y mantenerlo durante toda la sesión. Si haces esto, busca puntos de referencia en el cielo para recordar el encuadre, de modo que puedes disparar las fotos sin necesidad de estar mirando continuamente por el visor.

4. Usa un disparador remoto

Es muy recomendable utilizar un disparador remoto conjuntamente con el trípode, para asegurar que la cámara no se moverá al disparar.

Si no tienes disparador remoto, utiliza el temporizador de la cámara.

5. Distancia focal

Una de las complicaciones en este tipo de fotografía es tener el encuadre de cielo adecuado en el momento adecuado. Si te decides por una focal larga, esto puede hacerse más complicado al cerrar el ángulo de la toma.

No hay una distancia focal específica para este tipo de fotografía, pero los angulares siempre son menos complicados y siempre podremos recortar si fuese necesario.

Un zoom puede ser una buena opción que nos puede permitir hacer tomas a diferentes focales.

6. El enfoque

Enfoca en manual sobre las estructuras desde las que se lanzan los fuegos y si no tienes referencia, enfoca la cámara al infinito. En situaciones de poca luz como esta, los enfoques automáticos no funcionan adecuadamente.

7. La exposición

La combinación de sensibilidad, obturación y abertura han de fijarse con el objetivo de optimizar la expresividad de tu captura.

Debemos fijar el nivel de sensibilidad de forma que el ruido no sea apreciable. Esto varía de una cámara a otra, pero un valor de ISO 100 suele ser adecuado.

Hay que seleccionar una velocidad de obturación lo suficientemente lenta para captar las estelas de luz. Esa velocidad de obturación debe ser el tiempo que transcurre desde que se dispara un fuego hasta un poco antes de que su luz desaparezca. Según lo que pretendamos:

Si queremos congelar la explosión de los fuegos, una velocidad de 1/50 o algo superior nos servirá.
Si lo que queremos es jugar con el recorrido que va haciendo el fuego, podemos probar con velocidades más bajas de hasta varios segundos (modo Bulb).
Si la obturación elegida es de varios segundos, y siempre que la luz ambiental no nos contamine la foto, podremos capturar varios fuegos en la misma toma. Si la exposición es muy larga, podemos utilizar una cartulina para ir tapando el objetivo entre fuego y fuego, para reducir la contaminación lumínica del entorno.

La abertura de diafragma dependerá de la distancia focal y la distancia a la que nos encontremos de la zona de fuegos artificiales, pero los valores adecuados suelen encontrarse entre f/8 y f/16.

El balance de blancos fijarlo en “luz día”, o si pretendemos un tono más frío, seleccionar “tungsteno”.

Es recomendable hacer alguna foto de prueba al principio de la sesión y comprobar el resultado, haciendo uso del zoom para ver con el mayor detalle posible en la pantalla de nuestra cámara, hasta dar con el valor de exposición para hacer correctamente este tipo de fotos.

Galería de fuegos artificiales.

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