Canon EOS 6D | 85 mm | 1s | f/6.3 | ISO 100 | Ahmad Odeh

Si acabas de desempaquetar tu nueva impresora y has seguido la guía de configuración hasta el último paso, seguramente no podrás esperar y te pondrás a imprimir tus obras maestras. Sin embargo, como les ha ocurrido a muchos otros nuevos propietarios de impresoras, descubrirás que hay mucho más que tener en cuenta para producir una imagen satisfactoria que simplemente presionar el botón Imprimir.

Como continuación del artículo Cómo seleccionar una impresora fotográfica, vamos a explorar los diversos pasos necesarios para transferir con éxito tu visión fotográfica desde la pantalla al papel de impresión.

Imagen y resolución de impresión

Una de las primeras cosas que debes tener en cuenta cuando prepares una imagen digital para imprimirla es que para obtener una impresión de alta calidad se requiere una resolución de imagen mucho mayor que la necesaria cuando simplemente la estás viendo en la pantalla de un ordenador. Las imágenes digitales están compuestas por píxeles discretos de un tamaño y forma fijos. La resolución de la imagen es una función de la cantidad de píxeles que contiene una imagen y de cuán juntos o espaciados están.

Cuanto mayor sea la impresión que quieras hacer, mayor será la imagen digital necesaria. Hoy en día, prácticamente todas las cámaras digitales tienen más de 10MP y podrán producir impresiones satisfactorias de 8 x 10 pulgadas, pero para una impresión de 24 x 30 pulgadas con calidad de exposición del tipo producido por la Epson Supercolor P7000V (en la imagen) requiere muchos más píxeles.

Te recomiendo la lectura del artículo Resolución y tamaño de impresión donde podrás profundizar y calcular los tamaños de impresión.

Voy a intentar que nos mantengamos en la matemática sencilla. Supón que quieres hacer una impresión de 10 x 10 pulgadas. Para obtener una resolución de imagen de alta calidad de, digamos, 300 ppp, tu imagen debería contener 3000 píxeles en cada dimensión (300 x 10 = 3000).

Por el contrario, la imagen de portada en la parte superior de este artículo tiene 800 píxeles de ancho. Suponiendo incluso que relajemos el requisito de resolución de imagen a una gama baja de 200 ppi, si nuestro objetivo es mantener la calidad fotorrealista que se ve en pantalla, solo podríamos imprimir esa imagen a 4 pulgadas de ancho (800 / 200 = 4).

La resolución en fotografías digitales se expresa en píxeles por pulgada (ppi). La cantidad precisa de píxeles necesarios para obtener una impresión satisfactoria es fuente de interminables debates, principalmente porque la respuesta “correcta” puede cambiar en función de una serie de factores. El contenido de la imagen, la distancia de visualización de la impresión y la nitidez inherente del archivo fuente juegan todos un papel importante. Sin embargo, como regla general, las impresoras de inyección de tinta ofrecen los mejores resultados con imágenes que tienen una resolución de aproximadamente 200 ppp o más, por lo general 240 o 300 ppp.

A menos que seas un genio de las matemáticas, la manera más fácil de determinar qué tamaño de impresión puede obtener de una imagen determinada es abrirla en Photoshop y acceder a Imagen > Tamaño de imagen. Deseleccione el cuadro Remuestrear y escriba la resolución de imagen que desees (ppi) en el cuadro Resolución (por ejemplo 240 o 300 ppi). Las dimensiones resultantes del tamaño en Altura y Anchura reflejarán el tamaño máximo de impresión que puedes lograr con la resolución original de esa imagen. El siguiente ejemplo muestra una imagen con dimensiones de píxeles de 3264 x 2176 píxeles (7 MP).

Muchas cámaras por defecto muestran una resolución de 72 ppi para imágens JPEG. Este espaciado de píxeles a esa distancia produce una imagen que se ve bien en la pantalla del ordenador …

… pero para la impresión de alta calidad se necesita una resolución más cercana a los 240 ppi, que en este caso produce 13.6 x 9.1 pulgadas de salida a partir de un archivo de 3264 x 2176 píxeles (7MP).

No existe una correlación uno a uno entre la resolución de la impresora (dpi o puntos por pulgada) y la resolución de la imagen (ppi o píxeles por pulgada). Los números de resolución de la impresora siempre serán mayores, ya que se necesitan varios puntos de tinta para representar un solo píxel.

Las impresoras de inyección de tinta tienen su propio parámetro de resolución que se mide en puntos por pulgada (dpi). Ten en cuenta que los dpi y ppi a menudo se usan erróneamente de manera indiferente, pero la realidad es que son muy diferentes. La cifra de dpi está directamente relacionada con la cantidad física de boquillas en el cabezal de impresión y describe el grado de detalle fino que puede producir una impresora. En términos generales, cuanto mayor sea el número de dpi de un cabezal de impresión, mejor.

Al mirar las hojas de especificaciones de la impresora, verás la resolución máxima de impresión expresada como una pareja de números, como 4800 x 2400 dpi. El número mayor representa los dpi verticales y describe cuántas boquillas se utilizan. El número más pequeño se refiere a la resolución horizontal y es una función de cuantas veces el cabezal de impresión usa las filas de puntos adicionales en una pulgada de recorrido a lo ancho del papel.

Gestion básica de color

Dejando a un lado la resolución de imagen, la dificultad más frecuente a la que se enfrentan la mayoría de los usuarios es lograr que sus impresiones coincidan con el tono, el contraste y la saturación que han ajustado y ven en la pantalla.

Parece casi imposible, pero una vez que sepas cómo, verás que es posible obtener una coincidencia muy estrecha entre lo que ves en la pantalla y en la impresión. Hay toda una industria detrás, conocida como administración del color, cuyo objetivo es lograr esta coincidencia. Lamentablemente, el proceso de gestión del color no es tan sencillo como debería serlo, aunque con un poco de empeño, lo lograras.

En el artículo Gestión del color encontrarás más información y podrás profundizar en este asunto.

Cada dispositivo digital reproduce colores de forma única. Imagina que el monitor de tu ordenador habla francés y tu impresora solo habla español. El objetivo de la administración del color es “perfilar” cada dispositivo, traduciendo esas lenguas extranjeras a un lenguaje común que tu ordenador pueda usar para comunicar la información precisa de color desde y hacia cada dispositivo implicado en el flujo de trabajo de generación de imágenes. Si bien la mayor parte de esta traducción ocurre sin necesidad de nuestra atención, hay algunos pasos que debes seguir para que se realice de manera correcta y consistente.

Otra barrera importante para emparejar los colores entre varios dispositivos son sus diferentes gamas de color (Gamut) que son capaces de reproducir. Un gamut o gama de color hace referencia al volumen total de colores que un dispositivo puede reproducir. Un dispositivo con una amplia gama de colores puede reproducir una amplia gama de combinaciones de tonos, saturación y luminancia.

Los monitores de los ordenadores tienen una gama de colores intrínseca y definida, al igual que las impresoras, pero mientras la gama de color de un monitor es fija, la gama de color de una impresora cambia dependiendo del papel específico que uses.

El primer obstáculo para la coincidencia del color entre dispositivos digitales es que cada dispositivo interpreta y colorea de forma diferente. Los números RGB son intrínsecamente dependientes del dispositivo, lo que supone que debemos saber qué dispositivo generó los números para conocer el color ‘verdadero’ equivalente que lo describe.

Los espacios de color desempeñan un papel crucial en el flujo de trabajo de imágenes digitales porque proporcionan importantes definiciones de color. Si dos dispositivos diferentes (es decir, un monitor y una impresora) pueden asignar un número RGB diferente a un solo objeto, ¿cómo determinamos el color “verdadero” de ese objeto? La respuesta es que no podemos, hasta que esos números RGB se traduzcan a un espacio de color teórico como son el sRGB o Adobe RGB. Estos espacios de color proporcionan un estándar universal de definición de color para que cada dispositivo digital para que el circulo de la gestión del color pueda hablar el mismo ‘idioma’ y emitir un color preciso, y consecuentemente podremos verlo en la pantalla y/o impreso.

Los espacios de color sRGB y Adobe RGB son fijos, aunque tienen diferentes gamas de colores. Como puede verse en la imagen, mientras que ambos espacios se superponen en la región de azul oscuro a violeta en la parte inferior del gráfico, Adobe RGB abarca una gama mucho más amplia de cian y verdes que el espacio de color sRGB. Adobe RGB también es capaz de mostrar más amarillos, naranjas y rojos que el espacio de color sRGB.

  1. Crea un perfil del monitor. Esto garantiza que tu monitor muestre los colores con precisión y el rango dinámico más amplio del que sea capaz. Después de todo, no puede editar lo que no se puede ver. Si tu objetivo es lograr que la fidelidad del color en pantalla se refleje en la impresión, tendrás que invertir en tiempo y dinero. Esto puede sonar desalentador, pero descubrirás que el desembolso vale la pena. Obtendrás impresiones más satisfactorias y sin perder tiempo y dinero con el método de prueba y error. Los pasos que siguen son cruciales para lograr este objetivo. Puedes ver el artículo Cómo calibrar tu monitor.
  2. Asegúrate de estar utilizando el perfil de color apropiado para tu impresora. Los perfiles de impresora permiten al ordenador realizar las transformaciones de color apropiadas sobre los datos de la imagen para que la impresora pueda producir los colores esperados.
  3. Elije la configuración y el controlador de impresora adecuados en la aplicación que uses para la impresión. Tanto el software de impresión (usaremos Photoshop en este artículo) como el controlador de la impresora deben configurarse para que funcionen juntos sin problemas cuando se transfieren/reciben los datos de las imágenes.
  4. Elije la configuración y el controlador de impresora adecuados en la aplicación que uses para la impresión. La coincidencia entre la pantalla y la salida de impresión solo es posible cuando la impresión se evalúa a un nivel de luminancia de intensidad similar a la de la imagen en pantalla. Todos los flujos de trabajo de gestión del color suponen que estes viendo tus impresiones bajo una iluminación constante y a los niveles de luminancia adecuados.

Calibración y perfilado del monitor

El primer paso es garantizar que tu monitor muestre los colores con precisión. Para ello necesitarás un colorímetro. Este pequeño dispositivo de hardware viene acompañado de un software que se usa para ajustar el monitor en las configuraciones de luminancia, blanco y gamma más apropiadas. Este paso inicial se conoce como calibración del monitor.

Durante la calibración del monitor, se llevan a cabo una serie de pruebas mientras el colorímetro registra como se reproduce el color del monitor. El colorímetro se coloca sobre la pantalla del monitor y mide una serie de combinaciones de color o patrones generados por el software que viene incluido. Cada patrón tiene un valor RGB de referencia que el software genera y que utiliza junto con la salida del monitor medida por el colorímetro. En resumen, el software determina qué valor de salida será el que dará un valor como el de la entrada RGB para ese monitor específico.

Una vez que se conocen las diferencias entre los valores de entrada y los medidos, el software generara un perfil que se denomina ICC (siglas de International Color Consortium que establece los estándares universales para pantalla e impresión) que describe la respuesta de color de ese monitor específico. El sistema operativo de su computadora utilizará este perfil de monitor para mostrar los colores correctos y precisos en la pantalla cuando trabajes con aplicaciones que administran color como es el caso de Photoshop.

Un colorímetro (como el que se muestra sobre la pantalla) es un componente vital para cualquier proceso de gestión del color. Te permite ajustar tu monitor a su máximo rendimiento mediante el registro y calibración del comportamiento al reproducir los colores mediante un perfil ICC particular de tu monitor.

Debido a que el rendimiento del color de un monitor se degrada con el tiempo, la calibración y el perfil deben reajustarse regularmente. Para usuarios no muy exigentes, suele ser suficiente con realizar estas tareas cada 3-4 semanas.

Perfilado de la impresora

Al igual que con los monitores, las impresoras también se pueden perfilar. Sin embargo, los perfiles de la impresora son necesariamente más complicados, ya que necesita un perfil ICC para cada combinación de impresora / papel / tinta que quieras utilizar.

Para crear un perfil de impresora, hay que imprimir un patrón para creación de perfiles (como ejemplo, el de la imagen inferior izquierda) que contiene una serie de zonas de color. Cada zona de color tiene un valor RGB de referencia que el software de creación de perfiles de la impresora utiliza junto con las medidas reales obtenidas con la salida impresa de la impresora. En este momento, el objetivo aún no es que coincidan los valores de entrada RGB y las medidas de salida de la impresora. Las variaciones existirán precisamente porque la impresora aún no se ha perfilado. Estas variaciones son registradas por el software en el perfil ICC que crea para obtener la coincidencia.

Como resultado, cada vez que se utiliza este perfil, las correcciones para acomodar estas discrepancias se realizan automáticamente mediante una serie de transformaciones de color entre el sistema operativo de tu ordenador y tus aplicaciones de edición e impresión.

Las impresoras fotográficas vienen con perfiles suministrados por el fabricante de la impresora para cada tipo de papel que fabrican. Con un perfil adecuado, se obtienen resultados de impresión satisfactorios.

Para los usuarios experimentados que exigen una impresión lo más precisa posible, pueden generar por sí mismos sus propios perfiles comprando un espectrofotómetro (imagen superior derecha) y un software de creación de perfiles para impresora.

En teoría, hay ligeras variaciones entre unidades (aun siendo el mismo modelo) en el comportamiento de la impresora. Esto implica que los perfiles de impresora personalizados proporcionarán resultados más precisos que los perfiles estándar del controlador de la impresora. Sin embargo, los avances tecnológicos de las impresoras han eliminado en gran medida la necesidad de crear perfiles de impresora personalizados para muchos usuarios, haciendo en la mayoría de los casos, muy difícil distinguir los resultados de un perfil estándar del personalizado. Incluso si utilizas papel suministrado por terceros, prácticamente todos los fabricantes suministran perfiles ICC específicos de la impresora para sus papeles y los ponen a disposición del usuario para su descarga de forma gratuita.

No estás limitado a usar los papeles del fabricante de la impresora. Hay disponibles una amplia selección de papeles de terceros proveedores y muy alta calidad compatibles con impresoras de inyección de tinta.

El flujo de trabajo para la gestión del color que he descrito anteriormente, debería dar excelentes resultados al imprimir fotografías en color, pero si eres un fotógrafo fanático de la impresión en blanco y negro, las cosas son un poco más complicadas. Hay varios flujos de trabajo que se centran específicamente en la impresión en blanco y negro y que pueden dar resultados asombrosos. Analizaremos en profundidad estas opciones en futuros artículos.

Impresión de la imagen color

Una vez realizados todos los preliminares anteriores, es hora de imprimir una imagen en color. En este artículo utilizare Adobe Photoshop CC (en mi caso con un ordenador Windows), aunque estos mismos conceptos se pueden aplicar a cualquier software de impresión con administrador de color.

Con Photoshop, la primera tarea es configurar correctamente los parámetros de impresión yendo a Archivo > Imprimir.

Se abrirá el cuadro de diálogo Ajustes de Impresión de Photoshop, donde hay una serie de configuraciones importantes que deben realizarse con cuidado para asegurar una impresión precisa:

  1. asegúrate de que la opción de documento muestre un espacio de color válido como sRGB, Adobe RGB o ProPhoto RGB.
  2. La opción Manejo del color debe seleccionarse en Photoshop gestiona los colores.
  3. Debe seleccionarse el perfil de impresora apropiado para tu combinación de impresora/papel en el menú desplegable.
  4. La interpretación en muchos casos es mejor seleccionar en Colorimétrico relativo.
  5. Aunque es imperativo marcar la casilla de Compensación de punto negro.

Aquí es donde muchos usuarios encuentran problemas. Después de indicar a Photoshop cómo administrar el color, ahora debemos dar un segundo grupo de instrucciones de como interpretar el color al controlador de nuestra impresora.

En la siguiente imagen se muestra un ejemplo del diálogo del controlador de la impresora de un modelo Epson Stylus Photo R2880, aunque los conceptos se pueden aplicar igualmente a impresoras de otras marcas y modelos de impresoras.

En el cuadro de diálogo del controlador de la impresora, debemos especificar:

  1. el tipo de papel vamos a cargar
  2. la opción del modo de impresión apropiado para los modelos que ofrecen salida en blanco y negro dedicada.
  3. Tenemos una opción de resolución de salida donde podemos encontrar un equilibrio entre la velocidad de impresión y la calidad de salida.
  4. Como hemos permitido que Photoshop administre los colores, es imperativo que la opción de administración del color del controlador de la impresora esté desactivada.

Nos queda la parte más fácil, ya estamos listos para presionar el botón Imprimir.

Como has visto, el “truco” para conseguir una buena impresión radica en la preparación. Comprender la resolución de imagen para elegir un tamaño de impresión apropiado para tu imagen. Calibrar y perfilar tu monitor garantiza que lo que ves en pantalla es real. El uso del perfil de impresora/papel adecuado garantiza una conversión precisa del color de la pantalla a la impresión final.

Evaluación de la impresión

Para finalizar, una última consideración sobre como visualizar tus impresiones para verificar que estén bien. Para lograr la coincidencia más próxima posible entre la pantalla y la impresión final, es importante tener en cuenta el entorno donde la visualizamos.

Si bien es conveniente editar nuestras imágenes en condiciones de iluminación relativamente bajas, la visualización de las impresiones finales debe realizarse con mucha más luz. De lo contrario, la impresión simplemente se verá “demasiado oscura” aunque en realidad, lo que ocurre es que la luz es demasiado baja.

Las impresiones deben evaluarse en un entorno uniformemente iluminado con una luminancia lo suficientemente alta como para que el papel se aprecie como blanco o al menos razonablemente próximo al blanco que se muestra en el monitor.

Los profesionales del color, usan cabinas de visualización impresa como el modelo GTI o el X-Rite para revisar las impresiones bajo una luz corregida en color y con niveles precisos de luminancia.

Para los usuarios domésticos que prefieren no destrozar su presupuesto con una cabina profesional de revisión de impresión, una solución es usar una bombilla equilibrada a luz diurna montada en una lámpara de escritorio o la luz de difusa de una ventana y acercar la impresión a la fuente de luz hasta que el brillo general de la imagen coincida razonablemente con el del monitor.

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